He oĂdo en estos años cientos de historias de familias, lo
que me permite concluir que en ese vĂnculo eterno, sanguĂneo y sistĂ©mico, está
mucho de lo que somos, resolveremos y trascenderemos. Hay quienes se sienten en
la familia equivocada, esta postura pertenece a una adolescencia familiar,
llámese a un vĂnculo no ejercido, y menos profundizado. Siento anunciarles que
tal equivocaciĂłn no es posible: siempre tenemos la familia que nos muestra
cosas que somos incapaces de mirar en nosotros, y la que nos lleva a las
importantes reflexiones; aunque reconozco que no es fácil de digerir, aceptar y
menos ejercer nuestra parte con responsabilidad. Uno de los problemas con la familia se presenta en nuestra
imposibilidad de renunciar a ella. Nunca he sabido de ex madres, ex hijos, o de
ex tĂos; ellos son y serán, te guste o no. Y no hay nada más duro que intentar
romper vĂnculos, pues Ă©stos te siguen a donde vayas y te aparecen por doquier.
Quizás, fue en la familia donde, dócil o rebeldemente, aprendimos de tolerancia,
de convivencia, de secretos, de unidad, de solidaridad; o sus contrarios que
terminan enseñándonos lo mismo, pero al revés.
Aquellos que nunca conocieron a su padre, o han sentido su
ausencia, lo buscan hasta el final de sus dĂas, bien sea haciĂ©ndose adictos al
trabajo, o en hombres en los que puedan vengar el vacĂo que les dejĂł el suyo.
Asà mismo harán con la madre, o con cualquier ausente, aunque se la pasen
vociferando que no les importa, que pasaron esa página. No podemos pasar
páginas esenciales, simplemente porque no son páginas, son el mismĂsimo libro.
Pasaremos la vida buscando lo perdido y llenando lo vaciado,
y cuando evadimos esto, parece que eso que llenamos tuviera un hueco que nos
deja insuficientes. Lo esencial es, no pretende ser.
Otra de las formas comunes es ir haciendo familias, pero con
la libertad de constituirse en vĂnculos más flexibles y aparentemente más
iguales, pero cuando volteamos, lo que hemos hecho es imitar a nuestra familia,
pero con los panas, equipos de trabajo, etc., para asĂ comprobar lo importante
que es.
Por eso, al caminar por la vida, al intentar crecer
volteándonos hacia dentro, concluiremos, ¡quĂ© rico sentirse en familia, quĂ©
bien se siente contar con ella, y cuánto libera el pelear con quienes no me
dejarán, ni yo podré borrar de un plumazo!.
A propĂłsito de que el mes de Noviembre esta dedicado a la familia, no me quiero despedir sin antes dejarte un vĂdeo, alusivo a dicha entidad como nĂşcleo fundamental de la sociedad.
Hasta la prĂłxima sonrisa.
Jorge Luis More Peralta.
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